Espiritualidad cartujana

«Fijando su mirada en él, lo amó»

Jesús busca los ojos del otro a fin de llegar a través de estas puertas del alma a su mundo interior. En el mismo gesto de posar la mirada en él está contenido todo su amor: con ella quiere salirle al encuentro y hacerle el don de sí mismo.

Toda la acción de Jesús, más que una propuesta, es un ofrecimiento: hace comprender que él no se limita a indicar simplemente un camino para recorrer, sino que se ofrece a sí mismo como tal; como confirma, a continuación, la invitación a seguirle, al final de sus palabras.

No es difícil ver en todo esto el corazón mismo de la experiencia contemplativa, algo que todo creyente que se acerca a Jesús, hoy como entonces, está llamado a vivir. En efecto, esta visión desata en nosotros un intento y un esfuerzo encaminados a fijar nuestra mirada en Dios y, sin embargo, se revela después como un dejarnos alcanzar por Dios a través de Jesús. De hecho, sólo entonces llegamos a ser «contemplativos», porque Dios nos capacita para ver todo y a todos con los mismos «ojos» de Dios y para llevar a cabo con alegría cualquier cosa que su amor nos pida.

Por otra parte, una mirada de amor, aunque está cargada siempre de una fuerza increíble, nunca se muestra coercitiva. En su humilde fijarse acepta el riesgo de ser eludida. Eso es exactamente lo que sucede: aquel hombre no hizo nada para sostener y encontrar en serio la mirada de Jesús; intuyó que no le habría de dejar tranquilo en medio de sus seguridades y sus posesiones, y no consiguió aceptarla.

Este triste final suena todavía más como una llamada tácita: en efecto, la mirada de Jesús no es la mirada apaciguadora de los ojos azules de algunas de nuestras estampas, que deja tal como encuentra, sino la mirada inquietante del verdadero amor, que es capaz de ser al mismo tiempo tierna y fuerte, humilde y exigente, capaz de desarmar y de animar, libre y liberadora. Tal vez esté aquí el motivo que ha convertido a este texto en uno de los que, a lo largo de los siglos, han sido punto de partida de innumerables caminos de santidad.

Monjes de Serra S. Bruno
Sentieri del deserto

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