El dolor, la enfermedad y la tribulación no son señales de una maldición, sino medios para nuestra corrección y para nuestra gloria divina.
El dolor que podamos tener en la vida, las tribulaciones que soportamos con una sonrisa, las tentaciones que enfrentamos, las enfermedades que nos golpean y nos desgarran, todas las dificultades que nos abaten. Todas estas son cartas vivas que ascienden a Cristo, quien derramó su sangre y comprende lo que todo esto significa.
Élder Aimilianos de Simonopetras

0 comments on “El dolor, la enfermedad y la tribulación”