Virgen Santa,
Madre nuestra de Betharram
en medio de tus días gloriosos
no olvides
las tristezas de la tierra.
Mira con bondad
a los que están sufriendo,
a los que se debaten
entre dificultades
y amarguras de la vida.
Apiádate de los que se quieren
y están separados.
Apiádate de la soledad
del corazón.
Apiádate de la debilidad
de nuestra fe.
Ten compasión
de los que más queremos,
y de los más necesitados.
Ten piedad de los que imploran,
los que tiemblan, los que lloran.
Tiéndeles a todos,
María,
tu ramo de esperanza
y de paz.
Amén.
Patrona de la congregación de Sacerdotes
del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram,
Protectora de los niños
Virgen Santa,
Madre nuestra de Betharram
en medio de tus días gloriosos
no olvides
las tristezas de la tierra.
Mira con bondad
a los que están sufriendo,
a los que se debaten
entre dificultades
y amarguras de la vida.
Apiádate de los que se quieren
y están separados.
Apiádate de la soledad
del corazón.
Apiádate de la debilidad
de nuestra fe.
Ten compasión
de los que más queremos,
y de los más necesitados.
Ten piedad de los que imploran,
los que tiemblan, los que lloran.
Tiéndeles a todos,
María,
tu ramo de esperanza
y de paz.
Amén.
Patrona de la congregación de Sacerdotes
del Sagrado Corazón de Jesús de Betharram,
Protectora de los niños
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