Nuestra Señora de Lourdes

Domingo 14 de febrero de 1858: Evocación de la 2a aparición

Domingo 14 febrero de 1858 : el agua bendita

Aquí, en Lourdes, la segunda aparición de la Santísima Virgen tuvo lugar el domingo 14 de febrero de 1858. Después de la misa, las niñas que iban a clase con Bernardita Soubirous —una docena de muchachas de entre las más pobres de Lourdes— tienen la autorización para acompañarla a la gruta.

Escuchemos el relato de Bernardita:

Cogimos una botella pequeña llena de agua bendita y nos fuimos. Una vez en la gruta, cada una cogió su rosario y nos pusimos de rodillas para rezarlo. Apenas habíamos dicho la primera decena, apercibí a la misma señora. Entonces me puse a echarle el agua bendita, diciéndole:
«Si viene de parte de Dios, quédese.
Si no váyase».
Me apresuraba a echarle el agua bendita. Entonces se echó a reír y cuanto más agua bendita le echaba, más se reía.
Después de recitar el rosario, nos fuimos.

Bernardita está contenta, incluso encantada, ya que tenía muchas ganas de volver a ver a esa señora que encontró por primera vez el 11 de febrero.

Aunque no se fía de sus propios sentimientos. En efecto, Dios se encuentra en primer lugar en la vida de Bernardita. Es con respecto a Dios que se sitúa en todos los aspectos de su existencia. Por eso, no solamente vuelve a la gruta con agua bendita, sino que además dice de entrada a la Señora —y son sus primeras palabras: «Si viene de parte de Dios, quédese; si no, váyase».

También nosotros mismos, tenemos que situarnos en la perspectiva correcta. No asignemos todo lo que nos pasa a Dios y no excluyamos a Dios de lo que nos toque vivir. Tengamos, como Bernardita, el deseo de vivir todo bajo la mirada de Dios.

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