Emilio Komar

El coraje de la libertad

«Ya decía Espinoza:

«El problema no es que alguien viole la libertad, sino que la gente no quiere ser libre»

En el fondo, el miedo a la libertad es siempre el miedo a vivir personalmente la propia vida. El individualismo moderno rehúsa vivir la propia vida, pero quiere salvar los privilegios de la vida privada. Es una antinomia que no se puede sostener. […]

Vigoroso es quien camina sobre sus propios pies, quien se mantiene sereno, aunque no reciba aplausos. Si sabe que obra bien, se hace cargo de sí mismo y no busca que lo mimen. Hay mimos familiares, mimos políticos (la demagogia, el falso proteccionismo). El mimo es un invernadero permanente para quienes tienen miedo a la intemperie. […] Hegel cuenta sobre un poeta, párroco rural, en la Selva Negra que ya entrado en años se miró en el espejo de su conciencia y dijo: «Yo saludo tristemente a quien podría haber sido.» […]

El hombre para vivir bien debe partir del hecho de que es en cierto sentido también glorioso, debe respetarse, no despreciarse, tomar conciencia de su nivel ontológico y su dignidad. De allí surge una gran seguridad junto con una gran responsabilidad. Si se valora en función de la sociedad se encuentra a su merced, dependerá de su aprecio o desprecio y hará lo indecible para que lo consideren, lo admiren, lo valoren. Esta actitud es un signo de inmadurez, sentirse seguro y tranquilo no debería requerir aplausos. La verdadera solución es una fuerte experiencia personal de la propia dignidad y en ese caso deja de interesar lo que opinen los demás.

Las experiencias profundas se alcanzan cuando se tiene una vida propia y uno no depende de los ecos del ambiente.

La “dignitas hominis“, el valor absoluto de la persona es no solamente para terceros, es decir ante la sociedad, sino principalmente ante la propia conciencia en el fuero interno».

Emilio Komar,
Libertad y liberalidad,
Bs.As., Sabiduría Cristiana, 2017,
p. 131-131; 126-127

Fotografía: https://hdqwalls.com

 

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