Editorial

Oración tardía para empezar el año

Señor y Dios mío, dueño del tiempo y de la eternidad, Señor y dueño de mi vida, aquí me llego, Todopoderoso y eterno Dios, Creador del cielo y de la tierra, Creador de esta pobre y miserable criatura que soy…

Aquí estoy, Señor, para darte gracias por este año que me has regalado y que ha terminado. Para alabarte y bendecirte por tantos bienes con los que colmas mi vida en cada instante. No los merezco, pero los acepto porque esa es Tu voluntad y eso es lo único que quiero hacer.

Gracias por la vida y el amor, por el aire que respiro, por cuidar de mí como la joya más preciada en tus manos de orfebre. Gracias por esta hermosa tierra en la que he nacido, gracias por la alegría y aún más por el dolor, por cuanto fue posible y por lo que no pudo ser, porque tus caminos, Señor, son perfectos. Tus tiempos son perfectos, Tú siempre llegas a tiempo.

Quiero ofrecerte todo lo que hice este año, sé que nada sirve, que no he hecho nada bien si no hubiera sido por Ti. Gracias por las obras que has hecho a través de este pobre e inútil instrumento que soy. Gracias también por todas aquellas cosas que no pude conseguir, que no han salido como hubiera querido, porque sé que siempre me guías con tu mano poderosa y sólo quiero seguir tus huellas; y al impedir que siga mis propios caminos, me estás ayudando a hacer tu voluntad. Y no hay nada mejor para mí.

Gracias, Señor, por todas las personas que has puesto en mi camino a lo largo de este año, por los amigos nuevos y los antiguos, por los enemigos nuevos y los antiguos, por las personas cercanas y lejanas, por los que me han ayudado en los momentos difíciles y por los que me han dejado sola cuando más lo necesitaba; sólo así, Señor, puedo saber siempre que Tú estás conmigo y que nunca estoy sola. Sólo así has afianzado mi fe y mi confianza, cuando ya no tenía en quién confiar ni en quién esperar en este mundo más que en Ti y en mi Madre Santísima. Y Tú nunca me has defraudado.

Te doy gracias, Señor, por todas las personas que has puesto en mi camino. Bendícelos abundantemente a todos, especialmente a mis enemigos que más te necesitan. Llena sus corazones de tu Amor, que te conozcan a Ti, Señor, que te amen, que escuchen tu voz y no endurezcan el corazón, que respondan a la voz del Pastor. Sólo Tú podrás darles las respuestas que buscan equivocadamente en otros lugares. Pero siempre te están buscando a Ti, Señor… ten piedad.

Te pido perdón, por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado, por tantas palabras inútiles e hirientes, por tantas buenas obras que pude haber hecho y no hice. Perdón por el trabajo mal hecho, por la pereza, perdón por vivir sin entusiasmo tantas veces. Perdón por no saber amar como Tú nos has enseñado. Mi corazón sigue siendo una piedra. Dame un corazón como el tuyo: manso y humilde, paciente y compasivo para amarte a Ti, mi Señor y mi Dios, y a amar a mis hermanos en Ti como Tú me has mandado.

Perdón por descuidar la oración tantas veces, no dándome cuenta que es lo más importante que debía haber hecho, que es un crimen dejar de hablarte y estar en contacto contigo… ¡he cometido tantos crímenes este año y tantos otros!

Perdón por todos mis olvidos, descuidos y silencios, perdón por haber callado cuando debía haber hablado y por las palabras que he dicho de más, matando con ellas a mis hermanos, los pequeños que Tú has puesto en mi camino. Perdón, Señor, por haberte hecho daño a Ti en ellos sin ver que en cada uno de ellos estás Tú, Señor.

Te presento, Señor, este nuevo año que me regalas. Sólo Tú sabes si llegaré a vivirlo. Sólo te pido para este año que cada día me hagas más pequeña, que cada día siga muriendo más a mi misma, que cada día Tu amor crezca en mi para llevarlo a quienes Tú quieras. Nada de lo que me das es para guardármelo para mi, no me pertenece… Todo es tuyo, Señor… pero todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío. Quisiera recibir todas las gracias que Tú quieras darme para poder llevarlas a quienes las necesitan más que yo.

Pon un ángel en mis labios, Señor, para que no sea capaz nunca más de dañar a uno de tus pequeños, quítame la vida antes de cometer un crimen semejante. Pon en cambio, en mi corazón y en mis labios, el Amor que Tú le tienes a mis hermanos, para que yo siga siendo tu inútil instrumento para que ellos te conozcan y te amen.

Ten piedad de nosotros y del mundo entero, Señor, y concédenos ser fieles y perseverar hasta el último suspiro, para luego encontrarnos con Nuestra Madre y tus preciosos ángeles en la puerta del cielo. Por María, con ella y en ella.

Totus tuus ego sum
et omnia in mea tua sunt.
Accipio Te in mea omnia
Praebe mihi cor tuum, Maria!

Amén

† Carolina
16.01.2019