Espiritualidad Ortodoxa Infierno

Cuando un hombre dice: «Señor Jesucristo, ten piedad de mí»

Cuando un hombre dice: «Señor Jesucristo, ten piedad de mí», ¿sabes lo que está haciendo? Trae energía, trae la gracia del Espíritu Santo, la pone en acción. Ordena a este “fuego” de la Divina Gracia, de toda la tierra, a actuar. ¿Y cómo funciona? Sus ángeles están contentos, y los demonios están tristes y flameantes. Es para los demonios un infierno extra.
   
Con cada «Señor Jesucristo, ten piedad de mí», es como lanzar una bomba atómica en el corazón del diablo (por eso repele el fuego) y se escuchará por los siglos de siglos, no porque nosotros mismos tengamos esta Gracia, sino porque el nombre de Jesucristo mismo lleva esta energía y Gracia y tiene tanto poder, tanta fuerza, gracias a Su Divinidad!
   
Es necesario cumplir las siguientes condiciones:

A) una vida sacramental frecuente
B) haber sido perdonado por todos los hombres,
C) proceder por la vida con pureza en cuerpo y alma.
D) tener un guía espiritual, y
E) tener un orden y un programa diario de deberes espirituales en el ámbito del silencio y el orden.

Elder Ephraim de St Andrew Skete, Monte Athos

Fuente

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