Ángeles María Simma

Consejos sobre nuestros mayores ayudantes, los poderosos ángeles

En estos tiempos es muy necesario honrar más a los ángeles custodios y alimentar con confianza la comunicación con nuestro propio ángel de la guarda. Hay espíritus malignos que han entrado dentro de la Iglesia. ¡Ustedes solos no podrán contra las fuerzas malignas, y necesitan la protección de los ángeles ahora más que nunca! (…)

Con pesar debo decir que, en la actualidad, hay algunos sacerdotes que niegan la existencia de los ángeles. Y así muchos niños no oyen hablar de sus ángeles custodios en clase de religión. En estos casos, los padres deberían ocuparse de que sus hijos les recen diariamente y de contarles más sobre cuál es la función de los ángeles. Busquen buenos libros que hablen de ellos.

Sólo en la eternidad nos daremos cuenta de cuánta gratitud les debemos por cosas que nunca les hemos agradecido y comprenderemos cuánto más podrían habernos ayudado si no hubiéramos bloqueado la comunicación. ¡Antes de algún acontecimiento importante o si tenemos que ir a un juicio, recemos al Espíritu Santo y a nuestro ángel custodio para que nos ayuden a obrar correctamente!

Recemos de esta forma:

¡Espíritu Santo, concédeme la fuerza de resolver las cosas con valentía, con verdad, con amor y sin herir!

Espíritu Santo, mi ángel custodio y Arcángel San Miguel, alejad de nosotros los poderes malignos.

Espíritu Santo, Tú, Espíritu de la Verdad, concédenos a todos los presentes la fuerza de la Verdad, que las mentiras y los engaños se aparten por medio del poder de los ángeles.

Amén.

¡Sí, creed y confiad más en los santos ángeles!

María Simma, ¡Sáquennos de aquí!

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