San Porphyrios

On the divine eros

He who loves little, gives little. He who loves more, gives more. And he who loves beyond measure, what has he to give? He gives himself!

Christ is our love, our desire

Christ is joy, the true light, happiness. Christ is our hope. Our relation to Christ is love, eros, passion, enthusiasm, longing for the divine. Christ is everything. He is our love. He is the object of our desire. This passionate longing for Christ is a love that cannot be taken away. This is where joy flows from.

Christ himself is joy. He is a joy that transforms you into a different person. It is a spiritual madness, but in Christ. This spiritual wine inebriates you like pure unadultered wine. (…) This divine intoxication is a gift of God that is given to the pure in heart.

Fast as much as you can, make as many postrations as you can, attend as many vigils as you like, but be joyful. Have Christ’s joy. It is the joy that lasts forever, that brings eternal happiness. It is the joy of our Lord that gives assured serenity, serene delight and full happiness. All-joyful joy that surpasses every joy. Christ desires and delights in scattering joy, in enriching his faithful with joy. I pray that your joy may be full.

That is what our religion is. This is the direction we must take. Christ is Paradise, my children. What is Paradise? It is Christ. Paradise begins here and now.

Saint Porphyrios, Wounded by love, The life and wisdom of Saint Porphyrios.

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En el divino eros

El que ama poco, da poco. El que más ama, da más. Y el que ama más allá de toda medida, ¿qué tiene él para dar? ¡Se da a sí mismo!

Cristo es nuestro amor, nuestro deseo

Cristo es alegría, la verdadera luz, la felicidad. Cristo es nuestra esperanza. Nuestra relación con Cristo es amor, eros, pasión, entusiasmo, anhelo de lo divino. Cristo es todo. Él es nuestro amor. Él es el objeto de nuestro deseo. Este anhelo apasionado por Cristo es un amor que no puede ser quitado. Aquí es de donde fluye la alegría.

Cristo mismo es alegría. Es una alegría que te transforma en una persona diferente. Es una locura espiritual, pero en Cristo. Este vino espiritual te embriaga como puro vino sin adulterar. (…) Esta intoxicación divina es un don de Dios que se da a los puros de corazón.

Ayuna tanto como puedas, haz tantas postraciones como puedas, asiste a tantas vigilias como desees, pero sé alegre. Ten la alegría de Cristo. Es la alegría que dura para siempre, que trae la felicidad eterna. Es el gozo de nuestro Señor el que da serenidad asegurada, deleite sereno y felicidad plena. Alegría gozosa que supera toda alegría. Cristo desea y se deleita en dispersar alegría, en enriquecer a sus fieles con alegría. Rezo para que tu alegría sea plena.

Eso es lo que es nuestra religión. Esta es la dirección que debemos tomar. Cristo es el Paraíso, hijos míos. ¿Qué es el Paraíso? Es Cristo. El Paraíso comienza aquí y ahora.

San Porfirios, Wounded by love, The life and wisdom of Saint Porphyrios

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