Marko Iván Rupnik

El sacerdote hace emerger a Cristo. Y un artista lo mismo.

El sacerdote, de un trabajo humano, como el pan, como el vino, hace emerger a Cristo. Y un artista lo mismo.

Yo recojo piedras de todo el mundo. En nuestro depósito hay centenares de mármoles, de granitos, de piedras, y somos capaces de ponerlas juntas para que aparezca el Rostro, emerge el Rostro.

Un gran poeta y teólogo ruso Ivanov dice que como la obstetra ayuda con sus dedos a traer la vida, así el sacerdote y también así el artista. Y dice que en los tiempos arcanos, los sacerdotes eran poetas y los poetas eran sacerdotes.

Pienso que la Iglesia tiene como primer amor al arte, porque el arte deja el espacio a la libertad.

Porque, fíjense, si yo hago un discurso filosófico, lógico, argumentativo, si tú no entiendes, si no estás conmigo, eres un cretino. Porque yo he sido lógico. Entonces tú no tienes lógica.

En cambio, si yo te hago ver una realidad bella, si te dejas fascinar, atraer, esta belleza se te revelará. Si tú no quieres, no se te revelará. Pero no por esto te declarará un cretino, sino que te deja libre.

Por eso la Iglesia se ha desposado con el arte.

Marko Iván Rupnik, Ponencia en la Universidad Francisco de Vitoria, 2014.

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