Santa María Faustina Kowalska

Espíritu de pobreza

Después de la Santa Comunión vi al Señor Jesús que me dijo estas palabras: «Hoy, penetra en el espíritu de Mi pobreza y organiza todo de tal modo que los más pobres no tengan nada que envidiarte. No en los grandes palacios ni en las esplendidas instalaciones, sino en el corazón puro y humilde Me complazco».

Al quedarme sola empecé a reflexionar sobre el espíritu de pobreza. Veo claramente que Jesús no poseía nada siendo el Dueño del todas las cosas. El pesebre prestado; camina por la vida haciendo el bien a todos sin tener donde apoyar la cabeza. Y en la cruz veo el colmo de su pobreza, ya que ni siquiera tiene puesta una vestidura. Oh Jesús, a través del solemne voto de pobreza deseo asemejarme a Ti; la pobreza será mi madre. No poseer nada exteriormente ni disponer de nada como de mi propiedad, ni tampoco desear algo interiormente. Y en el Santísimo Sacramento ¡qué grande es Tu pobreza! ¿Hubo alguna vez un alma tan abandonada como Tú, Jesús, en la cruz?

Diario de Santa María Faustina Kowalska, Nº532-533

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