Aborto

Aborto: Plenario de Comisiones 10.04.2018 – Exposición Lic. Alejandra Planker de Aguerre

Agradezco la posibilidad de reflexionar con todos ustedes, señores y señoras legisladoras sobre este tema que nos convoca.

En primer lugar, me permito considerar algunos términos que, si bien han sido tratados, no es redundante volver a ponerlos sobre la mesa.

Sabemos que no se trata de despenalizar el aborto. Lo que se intenta es hacer que el aborto sea legal, libre y gratuito. Veremos, entonces, qué entendemos por legal y libre.

Gratuito, imposible. En el aborto, alguien siempre paga ya sea material, psociafectiva o socialmente.

No podemos hablar de interrupción ni legal ni voluntaria del embarazo. Un embarazo si se interrumpe se acaba, no hay otra opción. ¿O acaso puede una persona estar embarazada tres meses, dejar de estarlo por otros dos y volver a la dulce espera por otros seis meses más? Les aseguro como mujer que cursó 4 embarazos a término que pretender extender el período de gestación, agregando y quitando interrupciones, es atentar contra el más básico sentido común. El término interrupción no es eufemístico, científico ni apropiado para una cuestión tan seria en la que se juega la vida de un ser humano: el término interrupción es simplemente ridículo.

Interrupción voluntaria o legal del embarazo. Interrupción legal: señoras y señores diputados, si legalizan la muerte de un ser humano, el más indefenso de todos, el más inocente, el que ni siquiera ha pedido existir, pero que por alguna razón ES y EXISTE, del mismo modo que cada uno de nosotros SOMOS y existimos aquí y ahora (quizás sea momento de preguntarnos por qué y para que…), si legalizan la muerte de este ser humano, el más vulnerable entre todos, que Dios y la Patria, o al menos sus conciencias se lo demanden. ¿Cómo podrán mirar a los ojos a sus hijos, a sus nietos, a sus conciudadanos si escriben su historia como legisladores con el discurso más triste con el que se los pueda recordar? Un discurso monosilábico, afirmativo y contundente del SI a la muerte, muerte innecesaria y homicida.

En cuanto al aborto voluntario: ¿realmente consideran que alguien puede querer abortar? Lo voluntario es fruto de una elección. Para elegir, primero habrá que conocer las posibles opciones. ¿Se les ofrecen verdaderas opciones a las mujeres embarazadas que están en situación de vulnerabilidad, desamparo, violencia, pobreza, indefensión? El aborto es la elección por el fracaso: de la familia que no contiene, de la sociedad que condena a los más débiles y del Estado que es ineficiente en políticas públicas de educación y de salud.

La mujer que llega al aborto es una víctima más de un sistema social perverso que dice que ser mujer fuerte, autónoma y valiente es la que es capaz de construir un mundo con menos seres que sufran sin sentido. Algunos lo llamarán “altruismo” …Para mí es tristísima ignorancia… quizás soy ingenua, no acepto la maldad, (aquí despunta mi formación filosófica en especial una herencia socrática), pero creo que es por ignorancia que se piensa de este modo. Porque la que no dejará de sufrir es esa madre, que, aunque pretenda ocultar u olvidar que estuvo embarazada su realidad psíquica, afectiva, incluso bioquímica lo manifiesta como un hecho indeleble.

Insisto en mi postura: me inclino a pensar que si alguien le quita la vida a otra persona lo hace por ignorancia. ¿Qué proponer? He aprendido que las protestas sin propuestas son estériles.

Propuesta: sin educación y sin conocimiento no hay capacidad humana para elegir. Sin elecciones personales no se ejerce la libertad. Sin libertad somos esclavos, indefectiblemente, de las decisiones de otros. Frente a la posibilidad de la legalización del aborto, en la que se juega la vida de un nuevo ciudadano estamos obligados a ofrecer soluciones: acceder a una prevención primaria (antes del embarazo), secundaria (durante) y terciaria (después del parto). Si somos creativos, lo logramos. Medios humanos y económicos, hay. Faltan decisiones firmes. Y abnegación.

Desde el año 2006 tenemos una ley de Educación Sexual Integral. Pero nos pasa que los embarazos adolescentes aumentan, la violencia en las relaciones se extiende, los padres están cada vez más desorientados y nuestros jóvenes ya no encuentran casi referentes… Es urgente una verdadera educación sexual integral, no sólo de “cuidados” sino de desarrollo de una personalidad fuerte de varones y mujeres, capaces de ser responsables de sus actos. Algunos dicen que falta información, pero el exceso de información, sin guía y sin discernimiento, también es peligroso. Si el valor irreductible de la vida, de toda vida, no es el sostén de la libertad, si es moneda corriente la indiferencia frente a la muerte, si creer que la educación es surfear las olas de moda y no bucear en la profundidad inmensa de las elecciones que nos hacen más humanos, no será raro que nos convirtamos en una patria monstruosa que se devora a sus propios hijos.

Legislemos a favor de una verdadera educación que facilite el juicio crítico, en especial para que las mujeres no terminen siendo víctimas de un sistema que las empuje a actuar sin que puedan pensar por sí mismas antes de decidir. Y no nos olvidemos de otros importantes protagonistas del inicio de la vida, que también deberán hacerse cargo, o se les deberá permitir hacerse cargo: también existen los varones. Ellos también son capaces de preservar la vida. Y el peso que se comparte, hace el camino más liviano, siempre.

No puede ser tan difícil hacer las cosas bien. Seamos sensatos. No perdamos el sentido común. Seamos honestos: veamos qué es lo importante. No bajemos los brazos. La historia nos va a pedir cuenta de nuestros actos. Permitamos la libertad, aunque nos moleste porque nos haga trabajar más, porque nos obligue a mirar el dolor del otro, y acompañarlo, sostenerlo, entregarnos cada día por el bien común, en este recinto, en el aula, en la familia, en la villa, en la empresa, en nuestra Argentina. Porque tendrá sus limitaciones, pero es nuestra patria y nos alimenta y nos cobija.

Y no perdamos tiempo. Todos tenemos derecho a la vida, todos, los nacidos y los por nacer, siempre, porque toda vida vale por igual. Pero no perdamos tiempo. No sabemos cuánto nos quede, y me da un poco de pavor pensar que, en este camino, para algunos, de indecisión frente a decirle si o no a la vida, la noche caiga sobre nosotros, irrefrenablemente.
Muchas gracias.

Lic. Alejandra Planker de Aguerre
Máster Universitario en Ciencias de la Familia
Universidad Católica Argentina, Instituto para el Matrimonio y la Familia.
Docente en escuelas secundarias CABA.

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