Cardenal Robert Sarah Oración

Cuando Juan Pablo II rezaba

Cuando Juan Pablo II rezaba, estaba inmerso en Dios y apresado por una presencia invisible, como una roca totalmente ajena a lo que ocurría a su alrededor. Karol Kojtyla se hallaba siempre arrodillado ante Dios, inmóvil, petrificado y como muerto en el silencio ante la grandeza de su Padre. Cuando pienso en este santo sucesor de Pedro, recuerdo a menudo esa frase de san Juan de la Cruz en su «Subida del Monte Carmelo»: «Para entrar en esta divina unión ha de morir todo lo que vive en el alma, poco y mucho, chico y grande».

Card. Robert Sarah, Dios o nada, Cap 7.

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